LA TIERRA COMO PLANETA
La tierra es un planeta del Sistema Solar que gira alrededor de su estrella en la tercera órbita más interna. Es el más denso y el quinto mayor de los ocho planetas del Sistema Solar. También es el mayor de los cuatro terrestres.
Es un sistema planetario en el que se encuentra la Tierra. Consiste en un grupo de objetos astronómicos que giran en una órbita, por efectos de la gravedad, alrededor de una única estrella conocida como el Sol de la cual obtiene su nombre.
ORIGEN
Se formó hace unos 4600 millones de años a partir del colapso de una nube molecular que lo creó. El material residual originó un disco circumestelar protoplanetario en el que ocurrieron los procesos físicos que llevaron a la formación de los planetas.[2] Se ubica en la actualidad en la Nube Interestelar Local que se halla en la Burbuja Local del Brazo de Orión, de la galaxia espiral Vía Láctea, a unos 28 mil años luz del centro de esta.
LITOSFERA
Es la capa superficial de la Tierra sólida, caracterizada por su rigidez. Está formada por la corteza terrestre y por la del Manto Superior, la más externa, del manto residual, y «flota» sobre la astenosfera, una capa «blanda» que forma parte del manto superior.[2] Es la zona donde se produce, en interacción con la astenosfera, la tectónica de placas.
ÁREAS OCEÁNICAS Y CONTINENTALES
Se ha convenido en definir geográficamente como continentes a las tierras emergidas, y como océanos a las tierras sumergidas. No obstante, estos términos varían si nos basamos en criterios geológicos y geofísicos, de tal forma que la línea costera no es el límite real entre continente y océano.
Así, se denomina área continental al espacio que ocupan las tierra emergidas más el precontinente, es decir la tierra firme más la llamada plataforma continental que en algún momento fueron tierras emergidas, y que fueron transformadas en plataformas por efecto de la erosión. Por su parte, a las tierras sumergidas, excluidas las plataformas continentales, se les denomina Área oceánica
CUENCAS OCEÁNICAS
Una cuenca oceánica (o cubeta oceánica) es una depresión muy extensa, relativamente uniforme, de contornos más o menos redondeados, que constituyen el fondo de los océanos. Hidrológica mente una cuenca oceánica puede ser cualquier lugar de la Tierra que está cubierta por agua del mar, pero geológica mente las cuencas oceánicas son amplias depresiones geológicas que quedan por debajo del nivel del mar
TEORÍA DE ISOSTASIA
La isostasia es la condición de equilibrio que presenta la superficie terrestre debido a la diferencia de densidad de sus partes. Se resuelve en movimientos verticales (epirogénicos) y está fundamentada en el principio de Arquímedes. Fue enunciada como principio a finales del siglo XIX.
El equilibrio isostático puede romperse por un movimiento tectónico o el deshielo de una capa de hielo. La isostasia es fundamental para el relieve de la Tierra. Los continentes son menos densos que el manto, y también que la corteza oceánica. Cuando la corteza continental se pliega acumula gran cantidad de materiales en una región concreta. Terminado el ascenso, comienza la erosión. Los materiales se depositan, a la larga, fuera de la cadena montañosa, con lo que ésta pierde peso y volumen. Las raíces ascienden para compensar esta pérdida dejando en superficie los materiales que han estado sometidos a un mayor proceso metamórfico.
DERIVA CONTINENTAL

La deriva continental es el desplazamiento de las masas continentales unas respecto a otras. Esta hipótesis fue desarrollada en 1912 por el alemán Alfred Wegener a partir de diversas observaciones empíricas, pero no fue hasta los años 60, con el desarrollo de la tectónica de placas, cuando pudo explicarse de manera adecuada el movimiento de los continentes
TECTONICA DE PLACAS
Las placas tectónicas se
desplazan unas respecto a otras con velocidades de 2,5 cm/año[1] lo que es, aproximadamente, la velocidad con que crecen
las uñas de las manos. Dado que
se desplazan sobre la superficie finita de la Tierra, las placas
interaccionan unas con otras a lo largo de sus fronteras o límites provocando
intensas deformaciones en la corteza y litosfera de la Tierra, lo que ha dado lugar a
la formación de grandes cadenas montañosas (verbigracia los Andes y Alpes) y grandes sistemas de
fallas asociadas con éstas (por ejemplo, el sistema de fallas de San
Andrés). El contacto por
fricción entre los bordes de las placas es responsable de la mayor parte de los
terremotos. Otros fenómenos
asociados son la creación de volcanes (especialmente notorios
en el cinturón de fuego del océano Pacífico) y
las fosas oceánicas.
Las placas tectónicas se
componen de dos tipos distintos de litosfera: la corteza
continental, más gruesa, y la corteza oceánica, la cual es relativamente
delgada. La parte superior de la litosfera se le conoce como Corteza terrestre, nuevamente de dos
tipos (continental y oceánica).
ORIGEN DE LAS PLACAS TECTONICAS
Se piensa que su origen
se debe a corrientes de convección en el interior del manto terrestre, en la capa conocida
como astenosfera, las cuales fragmentan
a la litosfera. Las corrientes de
convección son patrones circulatorios que se presentan en fluidos que se
calientan en su base. Al calentarse la parte inferior del fluido se dilata.
Este cambio de densidad produce una fuerza de flotación que hace que el fluido
caliente ascienda. Al alcanzar la superficie se enfría, desciende y se vuelve a
calentar, estableciéndose un movimiento circular auto-organizado. En el caso de
la Tierra se sabe, a partir de
estudios de reajuste glaciar, que la astenosfera se comporta como un
fluido en escalas de tiempo de miles de años y se considera que la fuente de
calor es el núcleo terrestre. Se estima que éste tiene una temperatura de
4500 °C. De esta manera, las corrientes de convección en el interior del
planeta contribuyen a liberar el calor original almacenado en su interior, que
fue adquirido durante la formación de la Tierra.




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